La importancia de cultivar Cualidades y Valores parte I

APRENDER A EVOLUCIONAR

Nos hemos pasado la vida persiguiendo una felicidad que cuando solemos alcanzar, de nuevo termina. Así, una y otra vez, día tras día. Vida tras vida. En este sentido es alentador saber que cuando se desarrolla la inteligencia espiritual se descubre que la vida puede ser algo más, pues de lo que se trata es de enriquecerla, hacerla cada día más valiosa, desde luego no con bienes materiales, si no con la consciencia de vivirla en plenitud.

Uno de los indicadores más significativos de nuestro crecimiento personal, son los valores que manejamos. Conforme evolucionamos, más cualidades, fortalezas y aptitudes positivas tenemos. Quienes las poseen son los indiscutibles representantes de la vanguardia del progreso de la humanidad. Poseer virtudes y cualidades nos sitúa en la cúspide de la evolución.

Aunque lo natural en la vida sería ser cada vez más evolucionados y conscientes, a menudo nuestro crecimiento se detiene y nos perdemos en las innumerables demandas de la vida cotidiana. De niños experimentamos constantes cambios y aprendizajes, en la adolescencia seguimos creciendo, aunque a menudo menos que antes, y cuando llegamos a adultos nos solemos estancar.

Así dejar de evolucionar es un problema, porque carecer de cualidades y valores nos limita a la hora de enfrentarnos a las dificultades de la vida. Además, sólo con ciertas aptitudes y fortalezas podemos superar muchos de los inescapables problemas que se nos presentan. Es notable que muchas personas que se acercan a los psicólogos buscando soluciones a sus conflictos, en numerosos casos lo único que necesitan es madurar, para transformar la percepción de su vida.

Desde esta perspectiva es esencial entender que no cultivamos unos valores y cualidades por hacer lo correcto, ni para cumplir con las expectativas de los demás. Tampoco para ser reconocidos y admirados, ni para estar por encima de nadie y tampoco se trata de compensar nuestros defectos, errores y sentimientos de culpa.

Queremos cultivar cualidades y valores para:

  • Conocernos más y por lo tanto tener la capacidad de comprender nuestras necesidades y potenciales.
  • Ser conscientes de que nuestra vida es un continuo proceso de cambios.
  • Estar más preparados ante cualquier circunstancia que nos pueda sobrevenir y tener más recursos para afrontar las frustraciones, incertidumbres y perdidas.
  • Saber reaccionar mejor al dolor de la vida.
  • Comprender mejor a los demás y darle un valor especial a nuestras relaciones con las personas y con nuestro entorno.
  • Vivir con mayor salud y bienestar. Pues cuando desarrollamos una consciencia holistica dejamos de darle tanta importancia a nuestra mente y nos preocupamos menos por las cosas que no podemos controlar.
  • Poder tener estados mentales positivos que permitan surgir el amor y vivir con mayor lucidez.
  • Entre muchas otras cosas, porque la vida tiene caducidad y no tenemos tiempo que desperdiciar, sabiendo que tenemos el potencial de evolucionar.

Los problemas son ocasiones para empujarnos a dar un paso más en el camino a revelar nuestra mejor expresión. Así pues, ante cualquier situación queremos adoptar una actitud más consciente.

“La actitud positiva y la predisposición a evolucionar es una de los talentos más valiosos que podemos poseer. Sin cualidades, virtudes y fortalezas es como pretender atravesar un desierto sin llevar agua.”

Que cuestiones podemos plantearnos en momentos de dificultad:

¿Qué oportunidad proporciona esto? ¿Cultivar compasión, humildad, coraje? ¿Ofrece la posibilidad de cultivar sentido del humor, paciencia, contentamiento? ¿Ayuda a ser justo, tolerante, imparcial? ¿Sirve para ser generoso, aceptar la situación, asumir responsabilidades? ¿Conduce a desarrollar gratitud, respeto, asertividad? ¿Cuidado, prudencia, generosidad? ¿Regocijo, confianza, imparcialidad? ¿Amor, desapego, valentía? etc., etc.

Ahora bien, hay que tener cuidado con el motivo que nos impulsa en esta dirección. No se trata de ser mejor que nadie ni de sentirse inferior por una carencia de cualidades. Pensar así, nos impediría avanzar. La evolución es una opción que viene de comprender lo valiosa que es la vida y la importancia de aprovecharla. No es una medida de nuestra valía. Lo que mide nuestro valor es lo que somos, nuestro ser, la esencia que nos conforma; algo que ya está aquí y no precisa mejorarse.

Empezamos cultivando cualidades por fe. Confiando en las palabras de quienes viven más despiertos. Luego, continuamos el proceso al constatar la importancia de cultivarlas. El camino nos lleva a desear emplear la vida en hacer que todas las cualidades posibles se hagan presentes y visibles en el mundo.

COMO HACERLO:

Desarrollar una cualidad es como cultivar una planta. Se siembra la semilla en buena tierra, se riega, se cuida que tenga luz, se echa abono, se protege del clima y las plagas, y se espera a que florezca. Así pues, empezamos dejando una huella de la cualidad en nuestra mente. Luego, nos habituamos a responder con ella, trabajamos para contrarrestar los obstáculos internos y externos que nos impiden desarrollarla, y lo hacemos una y otra vez hasta que se consolida en nuestro ser.

En el siguiente post, te propongo un plan que te explicará una manera de cultivar la cualidad que necesitas potenciar en estos momentos de tu vida.

*Inspirado en las reflexiones de Juan Manzanera.

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