Abrirse al amor

Suele resultar sumamente difícil ir más allá de la mente, especialmente cuando lo intentamos a través de razonamientos y reflexiones. Pero de un orden diferente es la práctica del amor. Mientras que la mente nos hace percibir a los demás de una manera particular, el amor nos lleva de la mano para descubrirles.

Nuestra mente nos ofrece constantemente pensamientos, imágenes y conceptos de los demás. El amor nos permite confrontar y cuestionar estas ideas y nos hace verles.

La mente nos presenta a los demás como seres fuera de nosotros a una cierta distancia, mientras que el amor reverbera íntimamente con su esencia. Con la mente experimentamos separación, juicios y valoraciones, con el amor hay resonancia, comunión y conexión.

El sentimiento del amor nos da la oportunidad de ver nuestro potencial, expandirnos y liberarnos. Todos somos capaces de practicar el amor, y me refiero al amor incondicional por todo lo que existe, pues poseemos el potencial para desarrollarlo por naturaleza propia.

Pero precisamente cuando queremos ejercitarlo, es decir llevarlo a la práctica, es cuando descubrimos que a veces resulta difícil, pues descubrimos que nuestras ideas y prejuicios nos limitan generando bloqueos de energía interiores.

Por esta razón debemos ejercitarlo y cultivarlo, meditar en la energía del amor, nos habilita para tener un visión clara de que el amor universal es una fuerza poderosa para disolver momentos de desconcierto y estancamiento.

El AMOR se aprende amando y esta meditación sirve para crear un espacio interior en el que emerja atravesando las resistencias mentales.


*Voz off: Ana María Prada – Texto: Escuela de Meditación, Juan Manzanera.

Recomendaciones:

  • Esta es una práctica que puedes realizar diariamente
  • Trabaja y estimula directamente el chakra del corazón
  • La piedra que potencia esta energía es el Cuarzo Rosa
  • Fortalece el autoestima y los pensamientos puros, favorece el perdón
  • Se recomienda llevarla a la altura de tu corazón.
  • Echa un vistazo a este precioso colgante que encontré disponible en amazon.

El amor es la ausencia de juicio

Para reflexionar en esos días en los que sentimos que el juicio está presente, bien porque estamos juzgando a alguien o porque nos sentimos juzgados. Es necesario y práctico despertar la humildad, pues la mente suele ser muy orgullosa y le cuesta rendirse siempre al gran misterio.

Pregúntate ¿Quién soy yo para juzgar?

¿Soy perfecto? ¿Soy moralmente superior? ¿Estoy sin miedo? ¿Estoy sin dolor? ¿Acaso no he atacado con miedo y dolor y lastimado a otros, incluso a aquellos a quienes amo? ¿No he actuado sin empatía y comprensión? ¿No he actuado egoístamente, ignorantemente, con poca visión de futuro?
¿No es la persona a la que estoy juzgando igual que yo? ¿Un ser humano imperfecto? Si yo hubiera vivido su vida y sufrido como ellos han sufrido, ¿haría o sería diferente para ellos?

Antes de señalar algo que aparentemente sientas que esta fuera de ti, revisa desde que perspectiva estás observando. Revisa con que filtro lo estás haciendo. Aléjate de él, todo lo que tu consciencia te permita y sólo entonces vuelve la mirada y te podrás dar cuenta que desde la perspectiva del amor, no se pueden emitir juicios.

Juzgar, culpabilizar, criticar. Estas son tendencias negativas que nos limitan. En lugar de sentir esto, es mucho más beneficioso sentir compasión. La compasión requiere flexibilidad, liberate del yo rígido.

  • Compasión, es el deseo de que los demás estén libre de sufrimiento

#amorcosmico